Casanova, el gran seductor, servía champagne a sus conquistas, para atraparlas más fácilmente entre sus redes. El champagne está, todavía hoy, asociado a la fiesta amorosa. Los bioquímicos que estudiaron los efectos del champagne han descubierto que, al parecer, posee características afrodisíacas, al desinhibir determinados centros neurálgicos.
El caviar y sus variedades: El nombre del caviar proviene del turco “kawyar” y es una hueva minúscula teñida de negro procedente del pez esturión (en peligro de extinción).
La familia del esturión consta de 23 especies, de las cuales solo cuatro se utilizan para la producción de caviar y consumo de su carne. La variedad beluga (el favorito de James Bond) es producida por el esturión más grande, del se pueden conseguir de 40 a 300 kilos de huevas, que son grandes, delicadas y de un color gris oscuro, casi negro, y es la variedad de caviar más cara. La variedad ossetra es de tamaño medio y de un color entre el marrón grisáceo y el verde. Luego tenemos el sevruga, de tamaño más pequeño, el caviar dorado o imperial, de color dorado, muy caro y difícil de encontrar.
El caviar debe consumirse frío, entre los 4 y los 7º C, el material de la cuchara debe ser noble, marfil, nácar, hueso, madera o incluso plástico, para evitar que el aire y los metales lo oxiden y alteren su sabor.
El caviar se acompaña con vinos secos blancos, cavas o Brut champagne. También se puede acompañar con vodka, a temperatura de 6º C. El caviar es uno de los entremeses que da más categoría a la carta de un restaurante. Se puede presentar en terrinas individuales de cristal sobre un bol que lleva un lecho de hielo pilé, o bien en la lata de origen sobre un espectacular molde de hielo. Esta última presentación se suele utilizar cuando el cliente solicita un caviar ruso o persa. Es conveniente acompañarlo con pan moreno o blinis acompañados de mantequilla fundida y crema agria.