Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que debemos escoger las mejores legumbres en su estación, para que estén lo más frescas posibles.
Después, a la hora de cocinarlas, las metemos en agua fría con condimentos como la cebolla, la zanahoria, el ajo, el clavo, el tomillo o el laurel y las cocinamos a fuego lento, con paciencia. De esta forma no se soltará la piel y la legumbre no se romperá.
Además hay que tener en cuenta que no debemos utilizar mucha grasa para cocinarlas. Con un chorrito de aceite será suficiente.